La vida emana de un bloque de tierra que deambula buscando su sitio. Es la búsqueda, el camino...
Una majestuosa seta ha brotado y, llena de fuerza, disfruta de este nuevo rumbo. No está sola, nunca está sola. Una libélula se ha cruzado en su camino y ha decidido abrazarla, quedarse con ella. Un momento vital, el principio de algo que nunca habían vivido.
Se complementan, se ayudan y (¿por qué no?) se quieren.
Se quieren.